viernes, 31 de octubre de 2014

                 
                              ALUMNOS Y MADRES DE FAMILIA DE LA ESCUELA




sábado, 25 de octubre de 2014


                                  Generación 2014-2015 de la Especialidad en Gestión Directiva

lunes, 20 de octubre de 2014

Escuela HG

                   Escuela Hermanos Galeana, contraste entre lo tradicional y lo moderno.

HISTORIA FORMATIVA

HISTORIA FORMATIVA
INTRODUCCIÓN
1975 “Año internacional de la mujer”,  año en que la mujer alcanzó la igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades, mismo en que cursé el tercer grado de secundaria, grado lleno de incertidumbres, ilusiones, esperanzas, momento de concluir un ciclo, de toma de decisiones que marcarían mi vida profesional. ¿Cómo olvidar dos hechos que marcaron mi futuro?, en primer lugar una experiencia negativa y positiva en la clase de física, pues el profesor me castigó porque platicaba mucho y me sacó de su clase medio año, en segundo lugar la orientadora de la escuela nos aplicó un ejercicio para saber nuestro perfil profesional y el resultado oscilaba entre el estudio de las ciencias y la docencia.
El final del ciclo escolar 1975-1976 fue decisivo para la toma de decisiones ¿qué hacer? ¿qué estudiar?,   por un lado   mi profesor de Física me  aconsejaba “estudia en la Vocacional, eres buena” por el otro  el consejo de mi familia “estudia para maestra, tendrás un trabajo y la posibilidad de continuar estudiando”, por fin decidí entrar a la actual Benemérita Escuela Nacional de Maestros.
Cuando comuniqué en casa mi decisión, mi madre me preguntó ¿Sabes qué hacer? ¿Cuándo vas a presentar el examen? ¿Ya sabes que hay muchos aspirantes?, contesté que sí, durante las vacaciones me puse a estudiar muy duro y por fin llegó el día del registro, mi madre comentó que sabía que se hacían unas filas enormes y que había que quedarse toda la noche, pero mi familia dijo que no, que, mejor nos fuésemos temprano, así lo hicimos y logré registrarme, me tocó presentar el examen de admisión en el patio donde se encontraba el servicio médico ¡a pleno sol!  Y qué decir del día para saber el resultado, no podía ni acercarme al lugar donde se encontraban los listados, tardé pero me localicé y además engañé a mi mamá poniendo una cara triste y abrazándola le dije, no me quedé, ella me dijo bueno, haces el examen para la prepa, al saber la verdad  ambas nos reímos.
HISTORIA  FORMATIVA
Haber estudiado en la Benemérita Escuela Nacional de maestros fue una experiencia maravillosa e interesante, pues en esa época nos enfrentamos al grupo desde el primer semestre, bueno éste fue de observación, pero en el segundo semestre ya me enfrenté a la vida cotidiana de la escuela al realizar la planeación de clase, el material didáctico, poner en juego la creatividad, a motivar a los alumnos, mi práctica pedagógica fue evaluada desde dos miradas, la de la profesora de grupo y la de la profesora de didáctica.
Destaco una experiencia muy halagadora de mi profesora de Didáctica y Análisis de Libro de Texto en cuarto grado: Consuelo Hidalgo Torres, que era muy conocida en la escuela por la exigencia en que solicitaba la excelencia. La profesora se presentaba a realizar la observación de los practicantes, durante la semana de práctica intensiva llegaba en el momento menos esperado, sin saludar entraba y se sentaba en la última banca del grupo, sacaba su libreta y levantando de cuando en cuando la mirada anotaba, al terminar la observación agradecía a la profesora del grupo y salía,  ya en clase, la profesora mencionaba a los compañeros que había observado y como ella decía “nos leía la cartilla”, cuando a mí me correspondió tal lectura me fue muy bien pues destacó solamente fortalezas y me felicitó ante el grupo, también me felicitó por una evaluación de matemáticas que diseñé para primer grado, lo anterior me llenó de confianza para enfrentar la vida laboral que se avecinaba.
Mi vida como profesora frente a grupo data de 1980, mismo en que inicié mis estudios en la Normal Superior de México en la Especialidad de Física y Química.
Profesora de Educación Primaria en Iztapalapa, en una colonia vecina a la Cárcel de Mujeres, frente a la Penitenciaría, una zona de recursos económicos muy bajos que recién estaba en formación, carente de servicios y como decía una compañera “el lugar donde levantas una piedra y encuentras a un niño ¡para primero!”.
Aulas prefabricadas, la dirección de tabique y techo de lámina de cartón, cuando llovía se inundaba, sin barda, carente de mobiliario, era el segundo año de funcionamiento de la escuela “Hermanos Serdán” perteneciente a la Dirección 4, con grupos de 60 alumnos, contaba con  12 grupos en donde se atendían solamente los grados 1º y 2º, algunos alumnos usaban el uniforme, otros no, los docentes usaban pantalón de mezclilla, tenis y mochila pues para llegar a la escuela había que caminar cuesta arriba entre las piedras.
Ignoro los motivos por los cuales a los recién egresados nos daban primer grado, así que me asignaron a 1º D, 60 alumnos, llenar registros de inscripción, listas de asistencia, boletas, etc… el compromiso de que los 60 niños o cinco menos aprendieran a leer y a escribir, además de cumplir con las actividades de la comisión asignada, festivales, en fin.  A pesar de las circunstancias, logré permanecer  seis años. Durante los dos últimos años de mi estancia, la escuela sufrió cambios, pasó de aulas prefabricadas a un edificio moderno con todos los servicios, gracias a mi trabajo en 1º y 2º grado, gané el reconocimiento y aprecio por parte de la comunidad educativa.
Durante mi estancia en la escuela, la zona escolar nos ofreció algunos talleres de actualización sobre todo para la enseñanza de la lecto-escritura.
Concluí mis estudios en la Normal Superior en 1984 e inicié mi trabajo docente en la Secundaria Diurna No. 72 “Diego Rivera” impartiendo Química a 1º y 3er grado, algo muy significativo fueron las palabras de bienvenida que me dio el director “Aquí tendrás tu verdadera titulación como profesora, en la vida real”.
En 1989 tras tres años de una Licencia Artículo 43, en primaria, logré hacer una permuta de Iztapalapa a Tlalpan, a la escuela “Saúl Venancio Anchondo Lozoya” “más nombre que escuela”, ubicada en la colonia Belvedere, en la carretera al Ajusco, de creación reciente, bueno formada por paracaidistas, aulas prefabricadas, bardas de piedra volcánica, sin servicios, gran cantidad de población, sin mobiliario, un estante para todos los maestros, la directora  llevaba y traía la máquina de escribir en su auto diariamente, tres grupos de cada grado.
El grupo que me asignaron fue 4º C, 45 alumnos ¡en el turno vespertino!, aproximadamente 18 mesas, tres alumnos por mesa, ventanas sin vidrios, el viento soplaba de lado a lado sobre todo en diciembre, época en la que daba lástima ver a los alumnos difícilmente cubiertos con un suéter roto de los codos o que no les quedaba porque habían crecido, sin embargo te encontrabas en la comunidad los pizarrones de la escuela en lugar de barda, las sillas y mesas de la escuela en las casas, bueno algo que nadie imagina.
La lucha social privilegiaba la zona, un día cuando iba llegando a la escuela se veía a lo lejos bastante humo, se notaba que estaban quemando algo, el microbús fue desviado de la ruta normal, los granaderos estaban desalojando a los paracaidistas, ese día la asistencia de los niños fue muy baja, al preguntar al día siguiente escuché comentarios como: “vinieron en la madrugada”, “sacaron a nuestros padres jalándolos de las greñas”, “nos dejaron sin nada”, “quemaron la casa” , y otros igualmente crudos. Ese año participé activamente en el movimiento magisterial, como representante de escuela, logrando la solidaridad de la comunidad escolar.
A pesar del contexto y del momento histórico que viví, al terminar el ciclo   escolar 1988-1989   mi grupo estaba muy unido, logré la solidaridad de los padres de familia, tuve alumnos muy buenos en matemáticas, obtuve buenos resultados, gané la confianza, cariño y empatía de la comunidad, lo cual generó que la directora me empezara   a ver con desconfianza, pues pensaba que movería a la comunidad para que la quitaran, pero también   fue la primera vez que un grupo de alumnos lloró mi partida.
Cabe señalar que durante este ciclo  escolar y por las características del mismo no existió capacitación alguna, sin embargo la unidad docente generada por el movimiento magisterial nos impulsaba a capacitarnos para poder recuperar el tiempo perdido, compartiendo algunos materiales novedosos de enseñanza.
Para el ciclo escolar 1989-1990 logré increíblemente mi cambio a la escuela “Ford 20”, la escuela de la colonia en donde vivo, en donde concluí la educación primaria, donde laboré como profesora frente a grupo 20 años y donde me inicié como Directora.
Ubicada en la colonia Puente Colorado, colindando con dos colonias residenciales y dos pueblos, el contexto es muy diverso, la población del turno vespertino pertenece a los pueblos de Tetelpan y San Bartolo, así que una de las características de la población es la exigencia social, exigencia de derechos pero no el cumplimiento de sus obligaciones.
Cuando me integré a la comunidad escolar fui asignada al grupo de 4º B, pero con el paso del tiempo trabajé en 1º y 2º grado,  la forma de trabajo para abordar la enseñanza de la lecto-escritura les agradaba a los padres de familia, también trabajé en 5º y 6º grado obteniendo muy buenos resultados, ganando la Olimpiada del conocimiento en varias ocasiones a nivel zona,  dos a nivel Distrito Federal  y una felicitación que me enorgullece a la fecha, haber logrado ser la profesora del grupo con mayor promedio en matemáticas a nivel zona escolar en este concurso.
Una situación que marcó mi desempeño profesional y liderazgo, fue que el director me consideraba para que lo apoyara en la realización de las asambleas de padres de familia, me encargaba la escuela durante su ausencia, solicitaba mi apoyo para participar en   la realización de los CTE, para el manejo del SIIEP cuando este se inició, etc… (sin  desempeñarme como ATP)  y que también insistió bastante en que abriera mi expediente en escalafón pues él me veía muchas posibilidades de llegar a la dirección.
Cuando el profesor Isidro Montañez Martínez planeó su jubilación, me preguntó que si ya había abierto mi escalafón y le contesté que no, entonces me señaló una fecha y me dijo “ese día si no viene con el documento de que abrió su escalafón le reporto su falta, porque me voy a jubilar y espero que usted se quede en la dirección”, así que abrí el escalafón ingresando bastantes documentos de preparación. Al siguiente año el profesor se jubiló.
Al saber que el Profr. Isidro se jubilaba, mis compañeros docentes solicitaron que la dirección de la escuela estuviera a mi cargo, posteriormente, llegó el Supervisor y me dijo “sabe quién será su director” le contesté que no, me comentó que en ese momento fuera a la Dirección 3 pues tendría una entrevista con la Profra. Enriqueta Nava quien durante la entrevista me preguntó acerca de mis estudios, escalafón, años de servicio, mi opinión sobre la escuela, los compañeros, que haría si…., bueno salí de ahí con mucha incertidumbre y pensando que tal vez no me quedaría como directora. Sin embargo días después fui llamada para realizar los trámites y asumir la dirección de la escuela en calidad de comisionada, al siguiente año logré el dictamen para la dirección. Tuve el apoyo y compromiso de mis compañeros, situación que favoreció aún más el liderazgo y la gestión realizada.
 A través de mi gestión directiva en la escuela, logré la participación activa de los padres de familia, se hicieron famosas y tradicionales las pastorelas en donde los actores eran docentes, padres, alumnos y exalumnos, las actividades del mes de la familia, la preparación de recetas saludables, logré que la escuela participara en los Torneos de Escuelas Ford con equipos de futbol niños y basquetbol niñas en tres oportunidades.
Durante mi estancia en la esta escuela, logré incorporarme y permanecer en el programa de Carrera Magisterial   e ir cumpliendo con los requisitos y cursos que se debían tomar, aplicándolos a las clases, utilicé al máximo el equipo enciclomedia, el programa Edusat y del aula de medios que la   Ford donó.
Con el apoyo académico del Comité Cívico Ford y la Universidad Anáhuac, en el año 2005 tomé el Diplomado de Innovación Educativa, en 2010 y 2011 participé en el primero y segundo Congresos de Escuelas Ford. 
El haber recibido este apoyo académico me abrió el panorama para continuar mi formación profesional y en el año 2007 inicié los estudios de Maestría en Docencia, los cuales concluí en 2009.
En el año 2012 la profesora Estela Rodales, Jefa del Sector 20 me propuso para ocupar la Supervisión de la Zona 321, para ello tuve que solicitar una Licencia artículo 43 en mi clave de secundaria, en donde hasta el momento me había desempeñado ininterrupidamente durante 28 años  y que gracias a la Reforma Integral de Educación Básica  tenía a mi cargo  3 grupos de segundo grado en la asignatura de Ciencias II- Física y en donde fui reconocida por la comunidad educativa por mi participación en las reuniones del CTE, los resultados educativos y las formas de impartir la materia.
En la Zona 321 tuve un crecimiento profesional porque fue la oportunidad de ver desde otro punto el desempeño de  docentes y  directores, pude mirar los errores que se cometen, los aciertos, fortalezas, debilidades,  aprender de los demás, el qué y cómo realizar la gestión y ejercer el liderazgo en determinadas circunstancias.
Debido a mi condición de “comisionada” en la Supervisión, fui adscrita en el año 2013 a la Zona  327, en el desempeño de este cargo tuve un mayor crecimiento pues aquí aprendí bastante respecto a las normas , la convivencia, el seguimiento de casos, el trato con la gente,  la asesoría y el acompañamiento a los docentes, el aspecto administrativo, la importancia  del liderazgo directivo, la influencia del contexto, las escuelas particulares, sus diferencias y semejanzas con la escuela pública,  la inercia de las prácticas docentes.
Durante esta etapa de mi vida profesional tomé los Diplomados de la Supervisión I y II; el Diplomado de Educación Sexual para docentes de Educación Básica, obtuve mi título de la Maestría y me capacité en la metodología de Desafíos Matemáticos.
Durante la etapa de transición que estamos viviendo y ante la incertidumbre de lograr mi permanencia en la Supervisión tomé la decisión de regresar a mi plaza de educación secundaria, por ello en la actualidad estoy desempeñando mi función como directora de educación primaria en la escuela “Hermanos Galeana”, ubicada en el pueblo de Santa Lucía, muy cerca de Santa Fe, a espaldas del Tecnológico de Monterrey, entre lo tradicional y la modernidad.
Llegué en un momento de cambio en donde la comunidad educativa se encuentra vulnerable debido a las situaciones problemáticas que se presentaron en la gestión pasada, el momento para llevar a la práctica algunos conocimientos y la propuesta de intervención producto de este curso.
El presente ciclo escolar me encuentro inscrita en la Especialidad de Gestión Directiva y en el curso Ibby en línea de   Lectura, pues los considero fundamentales para que mi desempeño como directivo sea cada vez mejor e impacte a la comunidad educativa.



A MANERA DE REFLEXION
A través de mi desempeño profesional, he aprendido que no es necesario que alguien te diga   qué o cuándo   estudiar, el compromiso ético que tienes con tu profesión te lleva buscar la actualización. Tal vez la inexperiencia de los primeros años llevan   a cometer errores, sin embargo se vuelven una fuente de aprendizaje.
El trayecto formativo del docente, director o supervisor se constituye de aprendizajes formales cursos, diplomados, maestrías, especialidades, pero también es un constructo social derivado de la interacción entre el contexto   desafiante en el que actuamos como educadores, políticos, médicos, psicólogos, madres y padres, tomando nuestro lugar como señala Paulo Freire (2010) “de educadores educandos”.