Velázquez Méndez Georgina
Catalina
“Cuando
una escuela aprende, cambia”
Gros, et. al 2013
El
liderazgo educativo en el contexto del centro escolar
En
el presente trabajo se aborda el tema del liderazgo, desde las diversas
acepciones del concepto hasta las características individuales y competencias
que debe tener la persona o personas que ejercen el liderazgo en la escuela, así como los tipos de liderazgo que se ejercen, se destacan las características del liderazgo pedagógico-axiológico
pues éste permitirá el desarrollo profesional de los integrantes de la comunidad educativa
para el otorgamiento de una educación de calidad y el cumplimiento del fin
educativo.
CONCEPTO
DE LIDERAZGO
El
concepto de liderazgo educativo tiene diversas acepciones que se han modificado
a través de los tiempos, recordemos que algunas definiciones están asociadas a
una “visión individualista y elitista,
con la pérdida de los valores, tradiciones participativas y del trabajo
de equipo”[1], sin embargo tanto el
liderazgo como el concepto del mismo cada vez se han hecho más complejos.
La complejidad del liderazgo radica en saber dinamizar a las personas a través de
mecanismos de interacción y de influencia interpersonal, orientar y motivar a
los colectivos, promover valores comunes, un saber hacer compartido, una
cultura docente organizativa-colaborativa, hacer equipo, ejercer la autoridad
auténtica, utilizar recursos para lograr objetivos, gestionar prioridades e
información, decidir, presupuestar, organizar, coordinar, controlar, evaluar y
sancionar. Transformar en positivo las dinámicas de trabajo y educativas, entender
el cambio.
Debido
a la complejidad que conlleva el
ejercicio del liderazgo podemos percatarnos que éste, no es cuestión personal
sino de equipo y comunidad.
Un
liderazgo efectivo lo ejercerá quien desarrolle competencias en la gestión, que promueva los
procesos para que los docentes mejoren la enseñanza y utilice las habilidades interpersonales para crear un clima de confianza que
favorezca la práctica de los valores
entre los integrantes de la comunidad escolar.
En
su propuesta Robinson (2010)[2] destaca cinco áreas de
liderazgo:
Enseñanza
y aprendizaje, desarrollo personal e interpersonal, innovación y cambio,
gestión y compromiso en el trabajo
con la comunidad.
TIPOS
DE LIDERAZGO
Para
conseguir buenos resultados en la escuela la autora propone tres tipos de
liderazgo, que se mencionan y definen a continuación:
Liderazgo
pedagógico: Centrado en los procesos de innovación de las metodologías de
aprendizaje, su esencia es la enseñanza, implica
poner en práctica un proyecto educativo enfocado pedagógica y didácticamente para reorientar los procesos de enseñanza y
aprendizaje.
Liderazgo
distribuido: Se genera cuando entre los miembros de la escuela existen alianzas
y una orientación clara del hacia dónde ir, a través de la motivación y la
creación de un compromiso, cuando existe
una participación corresponsable
y estructurada que gira en torno a un proyecto educativo el cual es evaluado
por la comunidad educativa de manera sistemática.
Este
tipo de liderazgo favorece la capacitación del profesorado, la toma
de decisiones, existe un trabajo
colaborativo y se acepta la responsabilidad por los resultados obtenidos,
ejercido en corresponsabilidad deberá caracterizarse por la capacidad de
persuasión basado en el optimismo, el respeto,
la confianza y el apoyo
intencional […] (Argos, Ezquerra y Castro 2010:203[3]
Liderazgo
moral: Se da cuando la comunidad educativa comparte una serie de valores que generan sentido de pertenencia, dotan de
significado a la escuela y favorecen la
participación de la comunidad en el desarrollo de un proyecto, genera
bienestar tanto en la institución como en el profesorado.
AUTONOMIA
Y LIDERAZAGO
La
política educativa actual impulsa la autonomía en las escuelas, sin embargo
para que exista autonomía se hace necesario un proyecto educativo y éste a su vez requiere de la existencia de
un liderazgo que sea capaz de impulsar,
desarrollar y evaluar dicho proyecto.
Para
el logro de la autonomía, Gros (2013) sugiere el modelo de liderazgo
distribuido, pedagógico y transformacional, pues, favorece la cohesión de todos los elementos de una
organización al servicio de un proyecto educativo en común que busca la calidad pedagógica.
La
efectividad del liderazgo se mide a
través de la capacidad de éste para crear un clima motivacional que
implique a toda la comunidad educativa con los objetivos y metas de la
institución, los cuales pueden ser evaluados de manera transparente.
La
rendición de cuentas deberá basarse en la evaluación interna, a través del
análisis riguroso del trabajo en el aula, pues de ahí podremos percatarnos de
la calidad del servicio que se otorga.
ACCESO
A LA DIRECCION
En
nuestro país a la fecha, acceder a la Dirección escolar suele hacerse de dos
formas: Ser dictaminado por el sistema de evaluación oficial-sindical
escalafonario o bien ser propuesto para
ocupar el cargo de manera provisional “comisionado” por una autoridad superior,
lo anterior implica en el primer caso haber realizado ciertos estudios y cursos o bien
“caerle bien a alguien”, “tener palancas” o “tener conocidos”.
Nuestro
sistema educativo en su búsqueda de la calidad
requiere transitar de un liderazgo unipersonal a un
liderazgo compartido, esto implica atender la formación de los líderes
educativos, pues en la dinámica escolar exige habilidades y competencias que deberán
desplegarse en el día a día, por ello se puede afirmar que el liderazgo no se
puede enseñar, hay que experimentarlo y contar con un talento adecuado para
irlo desarrollando en el proceso (Tales et. al, 2010)[4].
Para
desarrollar las competencias de liderazgo, se proponen técnicas activas y
demostrativas como:
El Benchmarking o análisis de las buenas prácticas: implica
el aprendizaje, gestión del conocimiento y adaptación de las prácticas
excelentes (Harrington, 1996)[5].
El
Mentoring, el mentor es la persona con más conocimientos y mayor experiencia,
se requiere de una comunicación asertiva y empática para favorecer el
aprendizaje.
El
Coaching, es una experiencia formativa sustentada en la confianza mutua entre
el tutor y el tutoreado, utiliza técnicas emocionales basadas en la confianza
profunda, el coach es capaz de ayudar al orientado para que consiga un cambio
sustancial en su vida.
CONCLUSION
El
liderazgo es visto como un fenómeno complejo pues implica desarrollar capacidades y habilidades para
motivar, integrar, convencer y persuadir a las personas en la búsqueda de metas y objetivos que se han plasmado en el
proyecto educativo (Ruta de Mejora), sin embargo para lograr la participación
en la planeación, implementación, seguimiento y evaluación de proyecto, se requiere generar un clima de
confianza, compromiso e identidad.
La
escuela ha de definir el proyecto institucional, éste marcará el rumbo,
axiológico, pedagógico, organizativo y comunitario para ello requerirá de un
liderazgo que genere confianza y
favorezca la participación de todos los integrantes de la comunidad
educativa en la construcción del mismo basado en la mejora del aprendizaje,
logrando así la concreción de la identidad.
Respecto
a la formación de líderes se han hecho
aproximaciones al Benchmarking con trabajo entre escuelas, sin embargo los
resultados no fueron satisfactorios pues el contexto es determinante.
El mentoring se da a través del acompañamiento
que el director da a los docentes ya sea para resolver problemas en la mayoría
de los casos y/o para mejorar las prácticas pedagógicas.
La
política educativa actual propone el Coaching o tutoría para los docentes
noveles, con el fin de ser orientados hacia la mejora en las prácticas educativas y la obtención
resultados educativos favorables.
Es a través del acompañamiento, que “el educador, educando” (Freire, 2003)[6]
[1]
Gros, Salvat, Fernández Carolina, et. al., Ponencia 3, “El liderazgo educativo en el contexto escolar” ,XXXII Seminario Interuniversitario
de Teoría de la Educación, Universidad de Cantabria, Santander , 10-12 de
noviembre de 2013.
[2]
Gros, Salvat, Fernández Carolina, et. al.,
Ponencia 3, “El liderazgo
educativo en el contexto escolar” ,XXXII
Seminario Interuniversitario de Teoría de la Educación, Universidad de
Cantabria, Santander , 10-12 de noviembre de 2013.
[3] Ibídem
[4]
Ibídem
[5]
Ibídem
[6]
Freire, Paulo, “El grito manso”, Argentina, Siglo XXI Editores, 2003, pp. 112.
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